El empoderamiento femenino es un concepto que se ha ido perdiendo en el espacio de lo que realmente es…
En la actualidad, vemos como ha habido un crecimiento exponencial del feminismo y del empoderamiento femenino. Y esto es algo que se agradece, ya que el avance logrado no ha sido nada fácil. Pero aún hay mucho por hacer, ya que no solo se trata de salir a la calle desnudas y rogar por nuestros derechos (lo cual respeto). Esto va mucho más allá. No es tanto de que se vea con más “naturalidad” el pecho de una mujer y que quienquiera lo lleve al aire; esto va más de que una madre pueda dar de mamar a su bebé y que no la miren de manera extraña. No es tanto de que por donde vaya me reconozcan como mujer y que me consideren válida; esto va más de que si voy por la calle me respeten y que una simple salida no se convierta en viol@ción o en muerte.
Creo que hemos desviado la mirada hacía lo que verdaderamente es el feminismo, y por este motivo es que aún hoy en día haya mujeres que no se consideran feministas; lo relacionan a extremas locuras que hemos llegado a ver.
Y es que el feminismo no se trata de eso. Se trata de que se respeten nuestras vidas, nuestros derechos, nuestras emociones y nuestras capacidades. No es posible que en pleno siglo XXI salgamos a la calle y aún no nos sintamos seguras; o que en el área profesional sigamos viendo hombres y mujeres con los mismos cargos en una empresa y uno ganando más que la otra solo por su género. Yo entiendo que, por cuestiones de fuerza corporal, haya trabajos que están más recomendados para hombres (o viceversa), pero eso no quiere decir que una mujer no pueda ser albañil y que un hombre no pueda ser empleado de hogar o niñero.
Al punto que voy, es que, a estas alturas del partido, para muchos, ser feminista se trata de ser extremista y de hablar un idioma inclusivo. Pero no es así. En realidad, va de que aprendamos a respetar la VIDA, indistintamente de si soy mujer o si soy hombre, de que la mujer presidente gane lo mismo que el hombre presidente, de que pueda ir a la farmacia a comprar un medicamento y no correr el riesgo de que me violen a plena luz del día, se trata de que mi pareja me respete y no que por celos o rabia me termine descuartizando. Se trata de tener las mismas oportunidades, de ser valoradas por lo que somos y no por como nos vemos; que valen más mis aptitudes y actitudes que un escote o el largo de mi falda. Que mi cuerpo es mío, y yo decido sobre él, que no porque lo veas puedes hacer lo que quieras con él.

De eso se trata: De respetar, de amar, de cuidar y hacernos valer. Que decir: corre como niña, pega como niña… No sea un insulto o burla, sino que sea un halago. Que respetemos a quien decide ser mamá, pero también a la que no, y que no por eso la consideremos menos mujer. Que respetemos ideales de pensamientos diferentes a los nuestros, aunque eso quiebre nuestro paradigma mental y nos haga volar la cabeza. Que respetemos las emociones de todos y todas y que no hagamos a nadie sentir menos porque no entendemos por lo que está pasando o porque no compartamos sus ideales.
Esto va mas allá de religión, de creencias filosóficas, incluso del propio feminismo o machismo.
Vida solo hay una, no la malgastemos irrespetando a los demás, y creyendo que por hablar con la “e” ya estamos bien. Va más allá de eso. Más inclusivo es el que sabe hablar lengua de señas o leer Braille. dejémonos de pantomimas y vamos a lo real. Respetemos al prójimo, amemos sin juzgar y sonriamos con las alegrías de los nuestros. De eso se trata la vida.
