Cuando la ansiedad se empodera de la mente

   Cuando la relación mente-cuerpo ve alterada su armonía debido a emociones displacenteras, sentimientos negativos, modificaciones del ciclo vital o situaciones de alto impacto emocional, inevitablemente se produce un impacto, que puede representarse en forma de síntomas o enfermedades. El problema psicopatológico más importante del mundo actual son los trastornos de ansiedad.

  Vivimos en una sociedad urgente, rápida y ansiosa. Las personas nunca tuvieron una mente tan agitada y estresada. La paciencia y la tolerancia a las contrariedades se están convirtiendo en artículos de lujo. Cuando la computadora se tarda en iniciar, no pocos se molestan. Cuando las personas no se dedican a actividades interesantes, se angustian con facilidad. Son raros los que contemplan las flores en las plazas o se sientan para dialogar en sus terrazas o balcones. Estamos en la era de la industria del entretenimiento y, de manera paradójica, en la era del aburrimiento. Es muy triste descubrir que gran parte de los seres humanos de todos los países no saben estar solos, interiorizarse, reflexionar sobre los vaivenes de la existencia, disfrutarse, tener un diálogo consigo mismos. Esas personas conocen a muchos en las redes sociales, pero rara vez conocen a alguien a fondo y, lo que es peor, rara vez se conocen a sí mismas.

¿Que es la Ansiedad?

 

  Podríamos decir que la ansiedad es un sintoma resultado de una vida ajetreada donde el individuo tiene poco tiempo para ocuparse de si mismo y para cuidarse a si mismo, para estar consigo mismo en una palabra y experimentar la sensación de paz y tranquilidad que tanto añora. Para un individuo con mucha ansiedad desarrrollar las tareas diarias puede llegar a resultar complicado. Lamentablemente, la ansiedad se ha convertido en la actualidad en uno de los padecimientos emocionales que con más frecuencia ocurren al ser humano. Se puede definir como una sensación de aprensión difusa, desagradable y vaga. Suele estar acompañada por sintomatología autónoma como problemas para respirar, dolor abdominal y dolores gástricos.

  Sin embargo, cuando la ansiedad se excede en intensidad, frecuencia o duración; o bien, aparece asociada a estímulos que no representan una amenaza real para el organismo produce alteraciones emocionales y funcionales graves. El sujeto se siente paralizado y con un sentimiento de indefensión provocando un deterioro en el funcionamiento psicosocial y fisiológico. Esto interfiere con las actividades normales de la persona,  y es considerado como un trastorno. Lo relevante en los trastornos de ansiedad, es que predominan los síntomas físicos como: la situación ansiosa casi teatral, más dolor en el corazón, en la región precordial o la garganta, presión en el estómago, sensación de ahogo, entre otros. Razón por la cuál dichas patologías son atendidas en primera instancia por un médico general y posteriormente por el especialista. El estigma social que existe para los pacientes con trastornos mentales genera que los síntomas se agudicen y se vuelvan crónicos, dificultando el tratamiento y el pronóstico del paciente.

  Todo ello tiene múltiples implicaciones somáticas, dado que esta vulnerabilidad y sensibilización al estrés, a la ansiedad y a la depresión, generarán consecuencias patológicas. Tal como se verifica en las enfermedades por auto inmunidad, los síndromes mixtos de ansiedad e inflamación, las enfermedades cardiovasculares y las patologías gastrointestinales y respiratorias están asociadas a los trastornos de ansiedad. Diferentes estudios sugieren que entre 54 y 74% de pacientes con síndrome de colon irritable (SCI) tienen asociado trastornos psiquiátricos y entre 24 y 45% presenta trastornos de ansiedad.

  Uno de los síntomas de la ansiedad es la  hiperactivación como la constricción de los vasos sanguíneos periféricos. El aumento del ritmo cardíaco y de la fuerza en la contracción y dilatación de los pulmones para aumentar el aporte de oxígeno Otros sintomas asociados son los temblores, los espasmos, los escalofríos, las palpitaciones, sudores, la respiración entrecortada, el dolor o presión en el pecho, los mareos, la tensión muscular, las nauseas, el  dolor de estómago,  el adormecimiento y el temblor de brazo y piernas.

  Lo que más caracteriza el sintoma del pensamiento accelerado(SPA) es el miedo a perder el control, el miedo al daño físico o a la muerte, miedo a “enloquecer”, miedo a la evaluación negativa de los demás. El individuo tiende a sentir pensamientos, imágenes o recuerdos atemorizantes, percepciones de irrealidad o separación. Manifiesta escasa concentración, confusión, distracción, poca memoria, dificultad de razonamiento y pérdida de objetividad.

  El SNP está implicado en síntomas como la inmovilidad tónica, la caída de la presión sanguínea y los desmayos, que constituyen un tipo de estrategia para la respuesta de “conservación-retirada”. Los efectos de la estimulación del SNP incluyen el descenso del ritmo cardíaco y la fuerza de contracción, la constricción pupilar, la relajación de los músculos abdominales y la constricción de los pulmones.

  Pensar es bueno, pensar con lucidez es óptimo, pero pensar de más es una bomba contra la salud psíquica, el placer de vivir y la creatividad. No sólo las drogas psicotrópicas envician, sino también el exceso de información, de trabajo intelectual, de actividades, de preocupación, de uso del celular. ¿Usted vive esos excesos? Éstos llevan a la mente humana al más penetrante de todos los vicios: el de pensar. Muchos de los más sobresalientes profesionistas padecen de ese mal; son estupendos para su empresa, pero verdugos de sí mismos.

  Desacelerar nuestros pensamientos y aprender a administrar nuestras mentes.Cuál es el mal del siglo? ¿La depresión? No hay duda de que ésta afecta a un número asombroso de personas en la sociedad moderna. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), tarde o temprano mil millones de personas desarrollarán este padecimiento, lo que corresponde a 20% de la población del planeta. Pero, como veremos, es probable que el Síndrome del Pensamiento Acelerado alcance a más de 80% de los individuos de todas las edades, desde alumnos y profesores, intelectuales e letrados, hasta médicos y pacientes.

  Sin percibirlo, la sociedad moderna, consumista, rápida y estresante, alteró algo que debería ser inviolable: el ritmo de construcción de los pensamientos, lo que genera consecuencias muy serias para la salud emocional, el placer de vivir, el desarrollo de la inteligencia, la creatividad y la sustentabilidad de las relaciones sociales. Colectivamente estamos enfermos. Éste es un grito de alerta.

   ¿Cada cuándo tomamos un baño? ¿Cada 24 horas? ¿Y cada cuándo cuidamos nuestra higiene bucal? ¿Cada cuatro o seis horas? ¿Y la depuración mental? Por ejemplo, ¿cuánto tiempo tenemos para intervenir cuando nos invade un pensamiento perturbador, una idea autopunitiva, un estado fóbico? Como máximo, cinco segundos.

  Usando la metáfora del teatro, nuestro Yo, que representa nuestra capacidad de elección, debe salir de la audiencia, entrar en el escenario de la mente y depurarla de modo rápido y silencioso, mientras se procesa la experiencia angustiante en el registro de la memoria. ¿Cómo? Impugnando, discordando, confrontando, como lo haría un abogado defensor en una sala de jurados para proteger al acusado. Pero nuestro Yo es demasiado lento. No está educado para proteger a la psique. Grita en el mundo exterior y se calla en el territorio psíquico. Por lo común, hace lo contrario de lo que debería.

  La gran mayoría de las personas conduce un auto, pero no aprende a conducir sus propias emociones, reacciones y pensamientos. Vivimos en una sociedad superficial y estresante, que todos los días nos vende productos y servicios, pero no nos enseña a desarrollar un Yo “gerente”, maduro, inteligente, consciente de sus papeles fundamentales. ¿Cómo está su Yo?

  La cárcel psíquica está dirigida por enfermedades psicosomáticas: depresión, discriminación, violencia escolar, dificultad de transferencia del capital de las experiencias, Síndrome del Circuito Cerrado de la Memoria, SPA, culto a las celebridades y a los estándares tiránicos de belleza. Tales prisiones evidencian la crisis de la administración del Yo.

  El 90% de los miedos que sufrimos hoy día se debe a cosas o ideas irreales o irracionales. Cada desencadenante del miedo no se basa en realidadessino en la percepción de las realidades. El miedo no aparece ante las amenazas sino ante las cosas evaluadas por nuestro cerebro como amenazas. Comprender esto es fundamental para entender nuestros temores y redefinir posteriormente nuestra respuesta ante ellos. La buena noticia es que nuestro cerebro a menudo se equivoca: nuestra vida es mejor de lo que pensamos. Por ello, distingamos entre miedos racionales y miedos irracionales.

  Para poder vencer la ansiedad, es importante desprendernos de todos nuestros miedos irracionales, especialmente del miedo al sufrimiento y del miedo al miedo. Reconozcamos nuestros proprios temores y sustituyámoslos por la conciencia y la responsabilidad, con fe para mantener la calma, esperanza para ser pacientes y amor para darle un sentido a cad sufrimiento. De lo contrario, seremos esclavos de nuestros miedos para toda la vida. En muchos casos será bueno acudir a un profesional para superarlo, pero la mejor forma de desprendernos de nuestros miedos es simplemente:

  1. Dejar de hacer cosas, dejar de huir, dejar de evadirte y distraerte, dejar de trabajar. Para,respira, espera, no hagas nada. Si tienes miedo, tenlo. Si el corazón o la respiración van de prisa, deja que corran, si quieres llorar, llora. No hace falta que hagas nada. Tu organismo está haceindo exactamente lo que sabe hacer para adaptarse. Espera un poco en silencio hasta salir de la inercia y tomar posesión de ti mismo. Tómate tu tiempo.
  2. Reconoce tus miedos: ¿Qué es lo que te preocupa? Pon nombre a tus miedos, escríbelos si quieres, haz una lista. Si no lo identificas, ten paciencia, ten esto en mente a lo largo del día, viaja por tu memoria de vez en cuando hasta que des con la tecla. No hace falta que tus miedos se entiendan de forma lógica, escucha a tu intuición más que a tu razón.
  3. Exprésalos sinceramente y descríbelos: Define lo que sientes, cómo lo sientes,dónde lo sientes, en qué parte del cuerpo, a qué se asemejan tus sensaciones, qué lo intensifica, qué lo reduce, imagina una escena o metáfora visual que transmita esas sensaciones, como por ejemplo: me siento como si estuviera en medio de una tormenta y me estuviera hundiendo.
  4. Reflexiónalos y compréndelos: Intenta entender de dónde vienen estos miedos, si puedes. Pregúntate a qué experiencias pasadas te transportan y qué experiencias recientes han podido activarlo. Si no sabes hacerlo, fórmate, lee sobre la ansiedad y entenderás mejor los miedos.
  5. Tras entender mejor tu situación, decide qué hacer con tu vida: Si te estas equivocando, reconócelo, no pasa nada. El orgullo y la terquedad te destrozarán. Deja de autodestruirte o de ir hacia lo que te daña. Muchas veces somos nosotros mismos los que nos autosaboteamos. Escucha a tu conciencia, cuídate, no solo por a amor a ti, sino a tus seres queridos y los que te rodean. Solo si eres feliz podrás hacer felices a los demás.
  6. Define qué actitud quieres tener: Observa a las personas a las que más admiras. ¿Como enfrentan ellos esta situación? ¿No es acaso la mejor forma? Imita a tus referentes, inspírate en ellos, en su actitud y en cómo se quieren y se cuidan.
  7. Acéptalo y vive con los miedos hasta que disminuyan: Sigue adelante, convie con el miedo, haz lo que tengas que hacer. Si te da miedo, hazlo con miedo. Si no puedes, ten paciencia: haz hasta donde puedas llegar. Mientras tanto,vive el momento presente y no te anticipes al futuro: ocúpate en lugar de preocupare. Aprende a esperar.
  8. Aprende a reírte de ti mismo: Familiarizaté con tus miedos y defectos además de aprender a darle un sentido a tus sufrimientos, hasta tal punto que no necesites cambiarlos y puedas reírte de ellos. Cuando lo consigas, los habrás aceptado por completo y paradójicamente, desaparecerán por completo.