El empoderamiento y el emprendimiento femenino son dos de los conceptos más importantes en el feminismo actual.
En los últimos años, hemos visto un aumento en el interés por el emprendimiento femenino. Las mujeres han luchado para romper las limitaciones de una sociedad patriarcal y ahora están comenzando a darse cuenta de su potencial y poder.
Empoderamiento es un término utilizado para definir esta experiencia y este viaje. No se trata solo de dinero u oportunidades profesionales, se trata de sentirse digno, confiado y decidido a dejar su huella en el mundo.
Mientras nos encontramos en esta coyuntura crítica, es importante que las organizaciones, los gobiernos, las comunidades y las personas tomen medidas proactivas hacia el empoderamiento de las mujeres a través de oportunidades económicas. Esto significa crear caminos para mujeres empresarias con acceso a recursos como programas de capacitación empresarial y tutoría de profesionales experimentados para que estas mujeres puedan usar sus talentos y perspectivas únicas para su propio beneficio y para la economía global.
Para lograr la igualdad de género, las mujeres deben tener un mayor acceso a recursos y oportunidades, lo que a su vez les permitirá hacerse cargo de sus vidas y trabajar por cuenta propia.
El patriarcado y el machismo aún están profundamente arraigados en muchas sociedades impidiendo el acceso equitativo de las mujeres a los recursos. Esto significa que las mujeres a menudo luchan por controlar las fuentes de capital necesarias para establecer empresas de autoempleo. Por ello, es fundamental trabajar para dotar de más recursos y generar espacios donde las iniciativas de empoderamiento puedan convertirse en posibilidades reales para las mujeres emprendedoras.
El trabajo por cuenta propia es una importante estrategia feminista en la lucha por la igualdad de género. El trabajo por cuenta propia permite a las mujeres tomar el control de sus circunstancias financieras, lo que puede conducir a un mayor empoderamiento y oportunidades para otros aspectos de la vida.
¿Pero qué sucede con el día a día de la vida cotidiana?
La mujer, en la gran mayoría de los casos, sigue siendo la persona que organiza y es responsable de cada aspecto de la casa, desde la limpieza y el orden hasta la crianza de los hijos.
Mientras los hombres no tomen iniciativa y responsabilidad en el cuidado del hogar no se conseguirá la verdadera igualdad. El reparto de las tareas es primordial y no solo eso, la toma de decisiones también.

Es enormemente grande la carga psicológica de la mujer al verse obligada a organizar cada aspecto de la casa, decidir qué comprar, qué comer, indicar a cada miembro de la familia lo que tiene que hacer, supervisar las tareas… Ella se convierte en el capitán del barco y si ella no da las órdenes el barco se hunde.
Hombres que dicen entender el feminismo siguen esperando instrucciones en lugar de tomar la iniciativa y descargar ese peso impuesto por la sociedal y la educación patriarcal sobre la mujer.
Ese es el principal motivo por el que muchas mujeres deciden no tener hijos e incluso no tener pareja, para poder dedicarse a su crecimiento personal y profesional sin tener que tirar además del carro de la familia ellas solas.
En definitiva, el empoderamiento de la mujer pasa por el respeto, el reparto equitativo de tareas y responsabilidades dentro del hogar y la igualdad salarial y de oportunidades profesionales y empresariales. Sólo entonces podremos hablar de verdadero feminismo y empoderamiento y sólo entonces la mujer podrá disfrutar de todos los aspectos de la vida que ella quiera, familia, hijos, negocio… Sin tener que renunciar a ninguno.